Humans of New York: 5 lecciones de storytelling

En 2010 el fotógrafo neoyorkino Brandon Stanton pensó que cada ciudadano es propietario de una historia espectacular. Sólo era necesario retratarla y contarla. Ese es el origen del proyecto “Humans of New York”, una de las muestras más importantes de storytelling contemporáneas.

Un artículo de Álex Izquierdo – Sigue a Álex en Twitter / LinkedIn

¿Alguna vez habéis imaginado el poder que tienen las historias? En 2010, Brandon Stanton, un fotógrafo de Nueva York, tenía una idea clara: Cada ciudadano posee una historia espectacular de su vida, lista para ser contada y quiso saber cuál era. Así que empezó a fotografiar a gente aleatoria en la calle y a hacerles preguntas. Así es como nació el proyecto “Humans of New York

Lo que empezó como un proyecto humilde ya ha conseguido más de 14.5 millones de seguidores en Facebook, 3.7 en Instagram y más de 340.000 en Twitter. No es de extrañar que cada foto publicada logra miles de comentarios y “me gusta” de usuarios que interactúan y empatizan con el storytelling de ese ciudadano.

Sin embargo, Stanton prefiere quedarse al margen y dejar que las experiencias y fotos de esas personas construyan una historia entrañable y consistente. ¿Cuál es el secreto de este proyecto de storytelling? ¿Qué contiene que sea distinto a cualquier otro de comunicación? Desde Storytelling&Co. hemos identificado 5 claves que explican el secreto del éxito del mayor proyecto de storytelling contemporáneo.

1. Aceptar y entender al ser humano

Contar la historia de una persona real puede causar un efecto humanizador y lograr la empatía con la audiencia. Cualquier concepto o conflicto, por abstracto o lejano que sea, puede convertirse en una historia relatable y fácil de entender por parte de la audiencia. Incluso si la historia no está protagonizada por una persona, es posible aportar elementos humanizadores al relato para comunicar mejor el mensaje.

2. Abonarse a una visión positiva de la vida

La gente conecta con los contenidos emocionales. Cuanto más fuerte es la emoción, mayor conexión. El público se siente identificado con el mensaje y es más propenso a compartirlo, difundiéndolo en las redes sociales.

Gracias a las emociones positivas, la gente es capaz de superar obstáculos, tomar decisiones mejores y aprender valiosas lecciones. En conclusión, las emociones negativas no inspiran a nadie y, por lo tanto, serán contraproducentes si lo que queremos es causar un impacto gracias al storytelling.

3. Construir un relato estructurado

Para que una historia funcione y logre captar la atención de la audiencia, debe estar planteado mediante una estructura narrativa dramática.

¿Cómo conseguirlo? Utilizando 5 elementos propios de la retórica narrativa:

  1. Exposición de los hechos
  2. Aumento de la acción
  3. Clímax
  4. Descenso de la acción
  5. Desenlace

A esta sucesión de componentes la denominamos “arco narrativo”. Integrándolos en el orden adecuado, cualquier historia se convierte en un relato muy destacable y significativo. La estructura facilita que la gente pueda leer la historia de forma ordenada y que sea más probable generar empatía.

4. Mostrar una cara

Nuestros cerebros están preparados para acordarse de las personas o de las situaciones. Lo hacen, aunque no lo sepamos, mediante complejas formas neuronales de reconocimiento facial. Por ese motivo los rostros humanos son una de las principales fuentes de información.

Estamos programados para analizar instantánea e inconscientemente las expresiones faciales de quienes rodean y, a menudo, podemos deducir lo que una persona está sintiendo, incluso si esos sentimientos están escondidos. Las caras de la gente provocan empatía y conexión. Se podría decir que, desde nuestro nacimiento, somos capaces de leer la historia de una persona escrita en su rostro.

5. Hacer algo productivo para la sociedad

Un día, Brandon Stanton entrevistó a Chastanet, un chico de 13 años que salía de la escuela en Brownsville (una de las zonas más conflictivas de Nueva York). Cuando le preguntó que quién era la persona que más le había influido en su vida, el chico le respondió que la directora del centro.

El motivo que contó Chastanet fue que “cuando nos metemos en problemas, ella no nos suspende. Nos llama a su despacho y nos explica cómo la sociedad se ha deteriorado a nuestro alrededor. Y, finalmente, nos explica que cada vez que alguien deja la escuela, una nueva celda en la cárcel se construye. Una vez nos hizo ponernos de pie a cada estudiante y nos dijo a cada uno de nosotros que valíamos la pena”.

El proyecto “Humans of New York” tiene vinculada una campaña de recaudación de fondos. Hasta ahora ha conseguido generar más de 1,2 millones de dólares para el Mott Hall Bridges Academy (el colegio de Chastanet). Una cantidad muy superior al objetivo original de 100.000$.

Conclusión

Si en algún momento logramos emocionar a la gente con nuestra propia historia y conseguir que se implique hasta el punto de donar fondos, sería una pena dejar que la conexión emocional se desperdicie.

Por eso el proyecto “Humans of New York” tiene tanto éxito: muestra caras de personas con cosas interesantes que contar y, a la vez, da a conocer el problema de un barrio, de una comunidad, de esa persona, de quien sea. Y el lector se moviliza para ayudar.

No importa que la persona que hace la foto no esté recaudando fondos. Lo que hace es educar a la gente de un asunto complejo, inspirarles o, incluso, involucrarles más en su comunidad. Todo esto lo consigue a través del buen storytelling.

Referencias

  • Bilek, Anna (2015) “”Humans of New York: When storytelling moves mountains”, en este link.
  • Girardin, Lauren (2015) “5 Storytelling Best Practices at the Heart of Humans Of New York”, en este link.

Todas las fotografías e ilustraciones del cuerpo del artículo son (c) de la página de Facebook de Humans of New York. La fotografía de cabecera es de la portada del libro Humans of New York. En todos los casos, son originales de Brandon Stanton.

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